Los minerales en el Aloe Vera

 

Los minerales son elementos químicos inorgánicos imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo. Junto con las vitaminas actúan en la formación y regeneración de huesos, cartílagos, uñas y pelo, también regulan nuestro sistema nervioso y son imprescindibles a la hora de regular el metabolismo.

Nuestras costumbres alimenticias deberían aportarnos diariamente 15 minerales distintos de los cuales 6 serian en grandes cantidades (100mg/dia) y los otros nueve en cantidades menores.

Los minerales básicos, o también llamados macro nutrimentos, serian el calcio, fosforo, magnesio, sodio, potasio y cloro.

En una cucharada de gel puro de Aloe Vera podemos encontrar, entre otras sustancias, 20 minerales, de los cuales cabe destacar, por su importancia para el organismo: calcio, magnesio, sodio, cobre, hierro, manganeso, potasio, cinc, cromo y germanio.

Del germanio ya hablamos en una publicación anterior, por lo cual ahora explicaremos las funciones y la importancia de los restantes para un correcto y adecuado funcionamiento de nuestro cuerpo.

El Calcio, es el mineral mas abundante en nuestro organismo y es fundamental para conservar los huesos, en los cuales se encuentra el 90% de este mineral, y es absorbido desde ahí por la sangre y los tejidos. Disminuye los niveles de colesterol en la sangre por lo que previene enfermedades cardiovasculares, también en la sangre actúa como anticoagulante. Los músculos lo utilizan  para estirarse y contraerse, por lo que su deficiencia puede provocar calambres. Y como todos sabemos, previene la osteoporosis.

El Cinc, es un gran antioxidante natural. Es esencial en la acción que tiene la insulina en nuestro cuerpo. Sintetiza las proteínas, ayuda a cicatrizar heridas, nos mantiene la vista sana e interviene en la síntesis del colágeno. También ayuda hormonalmente a hombres y mujeres y cabe destacar que es la glándula prostática donde mas cinc se acumula.

El Cobre, su función en el organismo es proporcionar flexibilidad en los capilares y las arterias. Una carencia de cobre podría reflejarse en nuestro organismo en forma de estrés, ansiedad, etc.… ya que resulta imprescindible en la formación de la mielina que es como una cobertura para nuestros nervios. También el cobre actúa en la formación de colágeno, que forma parte de nuestros músculos, cartílagos, pelo, uñas, ojos, etc. Y protege nuestros órganos internos. Su deficiencia puede provocar problemas a la hora de cicatrizar la piel. Interviene también en la formación de melanina, lo que nos ayuda a combatir las manchas de la piel.

El Cromo, es esencial, sobre todo en las personas que padecen diabetes, ya que aumenta la tolerancia a la glucosa regulando los niveles de azúcar en sangre. Ayuda a controlar el colesterol y los triglicéridos por lo que combate la arterioesclerosis y participa en el metabolismo de los hidratos de carbono.

El Hierro es indispensable para transportar el oxigeno por la sangre hacia los tejidos. Junto al cromo transporta las proteínas por el organismo. Nos defiende de los radicales libres, metaboliza las vitaminas del grupo B, transporta energía a todas las células del cuerpo, sintetiza el ADN, protege y ayuda al sistema inmune destruyendo bacterias y microorganismos dañinos.

El Magnesio, regula el ritmo cardiaco y la temperatura corporal, mantiene y repara células y tejidos, regula el colesterol, interviene en el equilibrio hormonal disminuyendo los dolores premenstruales, favorece el sueño y la relajación, actúa contra el reflujo ácido del estómago y mejora la circulación y el estado de los nervios.

El Manganeso, combinado con el cinc es un tratamiento contra la esquizofrenia. Ayuda a las vitaminas B1 y E a ser utilizadas por el organismo. También favorece la coagulación de la sangre, el desarrollo de los tejidos y la formación de huesos. Regula el metabolismo, aporta equilibrio mental y corporal, mantiene activo el deseo de realizar cosas nuevas y actúa contra el cansancio. Sintetiza la urea por lo que mantiene sanos los riñones, nos protege de infecciones, mejora las funciones digestivas, protege los tejidos, favorece la cicatrización en casos de úlceras dérmicas, refuerza pelo y uñas y ayuda a combatir el asma y la rinitis.

El Potasio, actúa en la construcción de las proteínas, favorece la eliminación de líquidos, combate la fatiga, regula la presión arterial, estimula el correcto funcionamiento de los intestinos, es indispensable para que los niños crezcan y se desarrollen correctamente, participa en la conversión de la glucosa en glucógeno, mantiene el equilibrio ácido-alcalino, normaliza el ritmo cardíaco junto al calcio y el sodio, y junto al fósforo transporta el oxigeno al cerebro.

El Sodio, siempre actúa en colaboración con el potasio y juntos nos ayudan así: regulan los líquidos, nos aportan energía, regulan el reparto del agua en el organismo, participan en la conducción de los impulsos nerviosos y contribuyen al proceso digestivo.

 

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