Aloe Vera como recubrimiento comestible de frutas y hortalizas

Desde que se comercializan frutas y hortalizas ha sido un problema la vida útil de estos productos, una vez recolectados los alimentos siguen respirando hasta que llega el punto que no son aptos para la venta, podredumbres, arrugamiento, perdida de nutrientes, etc… esto hace que se pierda un gran porcentaje de alimentos durante su transporte o su comercialización generando perdidas que se podrían evitar, la industria ha ido desarrollando diferentes productos para aumentar la vida útil de estos alimentos, principalmente recubrimientos con ceras y otros productos químicos que alargan la vida útil pero que al final son absorbidos por los alimentos y finalmente son ingeridos por los consumidores.

Flor de Otoño en Aloe de Sorbas

Flor de Otoño en Aloe de Sorbas

Cada vez la legislación es mas dura con estos productos haciéndolos mas seguros para el consumo humano, pero aun así se siguen usando productos químicos para este fin,  si os fijáis, por ejemplo, en las manzanas del supermercado veréis que tienen un brillo artificial, este brillo se lo proporcionan los recubrimientos usados para alargarles la vida, hay varias maneras de reducir los residuos que quedan adheridos a los alimentos, pero no hay manera de reducir los residuos absorbidos por los mismos.

Actualmente los consumidores reclaman productos mas naturales y esto hace que la industria busque nuevas soluciones para alargar la vida de los productos, y aquí es donde el Aloe Vera tiene un papel importante ya que es un producto 100% natural, incluso ecológico.

En España ya se han realizado varios estudios sobre el recubrimiento con gel de aloe vera en distintos alimentos, llegando a patentar el uso de Aloe Vera como recubrimiento de frutas y hortalizas (Martínez-Romero et al., 2003)

Queda demostrado que el tratamiento con gel de Aloe Vera en diferentes frutos mejora la vida útil de estos, retrasando la maduración con lo cual se mejora la calidad y la contaminación microbiana mejorando la seguridad alimentaria.

Las mejoras que presenta el gel de Aloe Vera como recubrimiento influyen directamente en la tasa de respiración, reduciéndola y alargando la vida útil.

También influye en las perdidas de peso, ya que retrasa la perdida de agua de los productos causando una deceleración en su maduración y dándole un mejor aspecto, siendo así mas atractivo para el consumidor.

Otro punto importante donde el gel de Aloe Vera influye positivamente es en la firmeza de los frutos,  se relaciona a factores estructurales y químicos, la variación de estos factores puede influir en la calidad del producto, la firmeza y la textura de los alimentos es un punto que los consumidores valoran mucho y el Aloe Vera retrasa el ablandamiento y mantiene las pectinas, alargando la vida útil y generando beneficios a la hora de su comercialización.

Otro punto importante para el consumidor es el color de las frutas, también es un índice para clasificar los frutos en grados de calidad, el uso del gel de Aloe Vera mejora el color de ciertas frutas que se han estudiado, dándoles una mejora en su calidad comercial.

Los sólidos solubles y la acidez es otro punto donde se determina la calidad de los productos, se cree que el recubrimiento con Aloe Vera, al reducir la respiración, también regula estos parámetros, reduciendo el deterioro oxidativo.

La principal causa de deterioro de muchos alimentos es la contaminación microbiana reduciendo la calidad y seguridad, los  hongos, levaduras y especies bacterianas son los responsables de este deterioro produciendo podredumbres generando grandes perdidas, en este caso el Aloe Vera juega un papel importante reduciendo la aparición de mohos y levaduras en los frutos.

Con todo esto el Aloe Vera deja de ser usado solo como cosmético o alimento funcional y empieza a ser muy valorado en la industria agrícola pudiendo ser un recubrimiento único y ecológico, reduciendo perdidas y cubriendo una demanda por parte del consumidor  que reclama productos mas naturales y saludables para su alimentación, además de generar nuevos beneficios para la industria agrícola ya que también mejora la calidad del producto y alarga su vida útil reduciendo las perdidas que se generan en su transporte y almacenamiento.

 

 

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